Me sobrecoge ver que los desastres naturales no reparan en las zonas más desfavorecidas de este planeta. Los pobres no tienen respiro sólo lágrimas, dolor, hambre y además desastres naturales. Haití es uno de los países más pobres del mundo, "los negros" como les llaman despectivamente desde la República Dominicana.
La cooperación internacional no se ha hecho esperar, es reconfortante ver en blogs y webs e incluso supermercados que anuncian a todos la necesitad de este país, es al menos un recordatorio a nuestra dormida conciencia que este mundo es mucho más pequeño de lo que nos creemos, y que no es moralmente justificable ver la desolación y el caos que ha sembrado el terremoto mientras estamos sentados confortablemente en nuestros cómodos butacones e indolentemente viendo las imágenes (que vulneran cualquier código) que cada día son más crudas del hambre, y el consiguiente desespero de la población que ya no tiene ningún reparo, sin al menos conmovernos.
Las cifras para quien quiera saberlas son escalofriantes, se calculan unos 180.000 muertos, se están propagando numerosas enfermedades como el tétanos sarampión y diarrea. Los niños y las mujeres son las principales víctimas del caos que la cooperación internacional liderada por EEUU no puede controlar. En el aeropuerto de Puerto Príncipe gestionado por EEUU (¿alguien de verdad sigue pensando como mejor gestor a EEUU después de ver su cometido con el desastre del Huracán Katrine en Nueva Orleans?) están bloqueadas millones de partidas alimentarias ante el desespero de la población, el vandalismo y el terror generalizado .
El problema de Haití es brutal, ahora, ayer y probablemente mañana. Haití es un país rico en recursos y pobre en líderes que siguen las doctrinas impuestas por EEUU, que no duda en intervenir, bloquear e imponer su política según sus intereses. La realidad es que Haití es noticia hoy pero dentro de unos días cuando se apaguen las luces de los flash y de las cámaras, la mayoría del mundo no se acordará de esta enorme tragedia ni tan siquiera dónde está situado Haití en el mapa. Pero el desastre es evidente, el horror hoy en Haití no puede hacernos olvidar la magnitud de la desolación y el enorme desamparo que hoy por hoy están viviendo miles de personas. Hoy el infierno se llama Haití, no deberíamos ni debemos cerrar los ojos.